
Cuando somos niños soñamos con cosas pequeñas, sencillas... con un helado de fresa, un juguete nuevo, o los patines de nuestro vecino de la playa... Pero cuando crecemos, nuestros sueños crecen con nosotros, cambian, se hacen complejos, como nosotros.
Y de repente el helado de fresa se convierte en un vestido nuevo, con el que deslumbrar en la entrevista para conseguir el trabajo de tu vida, y el juguete nuevo, en que te concedan la hipoteca y poder construir en una casa tu nueva familia...
Pero los sueños se rompen en pedazos cuando se topan de frente con la realidad, porque la realidad a menudo es radicalmente distinta a como uno cree que es, las personas no siempre son lo que aparentan ser, ni las relaciones, ni mucho menos los sueños...
Y esa realidad es la que pone a cada uno es su sitio, porque lo que uno cree que es negro, puede que sea blanco, y lo que uno cree que es blanco, puede ser de cualquier otro color, o de todos a la vez... todos sabemos como empiezan las cosas, pero nadie sabe como pueden acabar...
yo apuesto por el color de rosa ese nunca falla :D
ResponderEliminarpor cierto mi estado hormonal es tal
que pensé que era otra cosa lo que lamían
a la vez el perro y la niña, BAS-TA
Jajajjajajaj estás fatal....
ResponderEliminar